20/6/2000

en.red.antes número 78

Autora: Bel LLodrà Riera

Aprendizaje constante y formación continua

Bel LLodrà está preparando un Master de Comunicación Digital en Enredando.com.

Es licenciada en Ciencias de la Comunicación, especialidad Publicidad y Relaciones Públicas, por la Universitat Autónoma de Barcelona (1996), Titulada Superior en Turismo por la Universitat de les Illes Balears (1998) y Posgraduada en Comunicación en Tecnologías Digitales en el IDEC de la Universitat Pompeu Fabra (2000).

Trabajó en la Fundación IBIT en proyectos del V Programa Marco de la Unión Europea, del Ministerio de Industria y Energía y del Govern de les Illes Balears, como: ENCATA (potenciar la utilización de los recursos telemáticos en las PYMES), TELEMACO (dar a conocer y fomentar el uso del comercio electrónico), TEM&TEN (promocionar e impulsar las actividades de telemedicina y teletrabajo), InTouriSME (creación de la Red Europea de Promoción de Destinos Turísticos a través de Internet) y EnjoyEurope (portal en Internet de la red turística de regiones europeas).


La entrada de lleno en la Sociedad de la Información requiere de nuevos profesionales, preparados y entrenados para que aprendan continuamente y a la rapidez que demanda la velocidad vertiginosa a la que se desarrollan Internet y las Nuevas Tecnologías de la Información y las Comunicaciones.

El conocimiento deja de ser acumulativo, es decir, ya no se valora la capacidad de retener mucho saber, sino que se tiende a ser capaz de acceder al conocimiento, seleccionarlo, analizarlo y desarrollar nuevo conocimiento, y válido, a partir de la crítica y del intercambio de flujos de información con otras personas.

Las universidades no están preparadas para afrontar esta nueva situación: A la velocidad que se va generando gran cantidad de conocimiento se hace difícil legitimizarlo e institucionalizarlo, siguiendo viejos formalismos y protocolos universitarios. La generación de conocimiento se descentraliza de las Universidades, y algunas empresas y entidades sociales empiezan montar estructuras formativas capaces de satisfacer sus propias necesidades y las del resto del mercado laboral.

Los estudiantes recién salidos de la universidad adolecen, pues, de la preparación que exige un mercado laboral orientado hacia la información y el conocimiento. Los empleados de las empresas deben reciclarse y actualizar sus conocimientos constantemente si se quieren adaptar al nuevo mercado de trabajo y no quedar en un segundo término. En ambos casos se necesita de la especialización, pero también de la capacidad de entender globalmente el entorno en el que se mueven, y se hace imprescindible adquirir unos hábitos de aprendizaje que no se enseñan a lo largo del proceso de formación. Para la especialización surgen masters y posgrados, la mayoría de ellos aún presenciales, cosa que significa estar allí donde se imparten las clases y disponer del capital necesario para acceder a ellos. Adquirir los hábitos de aprendizaje constante es aún más difícil, no por la falta de capacidad de las personas, sino por la escasa motivación durante los estudios, y por la dificultad de selección frente a la gran oferta de posibilidades, fuentes y recursos.

Esto significa que también se está transformando el papel de los profesores, quienes pasan de ser un sujeto transmisor de un conocimiento acumulado a ser un orientador, un guía, que va indicando al estudiante el camino a seguir para llegar a sus objetivos y a sus preferencias personales. Por tanto, el profesor, también debe de ser capaz de encontrar, consultar, seleccionar y analizar fuentes de conocimiento y transmitir a cada alumno aquello pertinente a lo que necesita para desarrollar su perfil profesional.

En todo este proceso, sin duda, entran en práctica aquellas teorías de la psicología social sobre la percepción, el aprendizaje y la memoria. El problema hoy en día no es acceder al conocimiento, hay muchas formas de acceder a él: libros, portales de Internet, revistas, cursos, flujos de comunicación en las comunidades virtuales, entre otros. El gran reto es ir asimilando información que nos va llegando sobre aquellos temas que nos interesan. Aunque seamos muy selectivos según sea nuestra personalidad, cultura, e intereses, debemos de ser capaces, no de memorizar, sino de procesar toda la información que nos va llegando, asimilarla y reutilizarla para ponerla en práctica o generar nuevos conocimientos.

Las organizaciones están solventando este problema implantando la gestión del conocimiento en red. Pero esto no quita el esfuerzo de cada miembro de la organización en aprender, asimilar y aportar conocimientos continuamente y que estos sean utilizados para la toma de decisiones y para que las empresas e instituciones se vayan situando estratégicamente en sus mercados y atendiendo adecuadamente a sus públicos.



Entonces, visto todo este panorama, ¿hacia dónde vamos?

  1. Hay un constante debate social y político sobre las necesidades de reestructuración de la educación. Este tema candente se discute tanto en las empresas como en las universidades y deriva de la falta de profesionales preparados para entrar en los puestos laborales que demanda la Nueva Economía. Desde programas de televisión, como Cataluny@ XXI, en el capítulo dedicado a "Nueva educación: nuevas profesiones", hasta conferencias, como el Seminario Internacional sobre el Gobierno y la Gestión de las Universidades organizado por la Cátedra Unesco de Gestión en la Educación Superior, argumentan que tanto los estudiantes de educación superior como los responsables académicos tienen la necesidad de articular nuevas formas de dirección y organización para hacer frente a las necesidades de formación que está demandando el mercado laboral. Asimismo, se deben arbitrar formas de colaboración entre las universidades y los agentes sociales, económicos y territoriales, para dar una respuesta más ágil a estas necesidades. El rector de la Universitat Politècnica de Catalunya, Jaume Pagès, durante el Seminario Internacional sobre el Gobierno y la Gestión de las Universidades, manifestó que "La Universidad ha perdido el monopolio del conocimiento".
  2. Y así es, la Universidad ha perdido el monopolio del conocimiento porque las empresas e instituciones se organizan y crean universidades corporativas en sus propias sedes. Por otra parte, fundaciones establecidas para investigar sobre las nuevas tecnologías y sus usos, también preparan sus propios cursos formativos. Así nacen proyectos de universidades corporativas como el de Unión Fenosa y ; y masters y cursos desarrollados fuera de las universidades, como los que imparten el Institut Català de Tecnologia , La Fundació Indústries de la Informació y el grupo Winterthur , a veces avalados por el sello de una universidad y otras no. El objetivo de las universidades corporativas es formar a los trabajadores en el seno de las mismas empresas ya que en el mercado educativo no hay la oferta formativa adecuada a lo que requieren los nuevos profesionales de la Sociedad de la Información, y en este caso, los mejores profesores son los propios trabajadores que pueden enseñar gracias su experiencia profesional. Asimismo, los centros de investigación, van preparando nuevos cursos en función a los avances realizados en los campos de investigación.
  3. Las Fundaciones Universidad - Empresa y los institutos y centros de educación continua dependientes de las universidades abocan al mercado educativo una oferta más o menos adecuada de cursos, posgrados y masters que intentan cubrir estas nuevas necesidades que van surgiendo y cambiando tan rápidamente. Las constantes innovaciones tecnológicas dificultan no sólo la asimilación del conocimiento, sino su estructuración para transmitirlo a los alumnos. Cuando se cree que se tiene un curso estructurado sale algo nuevo que lo cambia todo o parte, por no tener unos buenos fundamentos enraizados en el proceso de transformación de los procesos de producción desde la Sociedad Industrial a la Sociedad de la Información. Esto hace que un curso tenga que ser impartido por una cantidad excesiva de profesores que te van dando pinceladas sobre la nueva realidad pluridisciplinar sin tener un programa bien ligado y saber en cada momento por qué te están enseñando lo que te están enseñando. Estos casos se dan sobre todo en aquellos cursos que son menos técnicos y necesitan una visión global para que el alumno sea capaz de liderar un proyecto.
  4. La educación a distancia tiene una gran oportunidad en esta coyuntura social. La situación en la que vivimos, donde una persona tiene que trabajar y, al mismo tiempo aprender, hace más que nunca que el tiempo sea oro. En los últimos años las universidades a distancia han visto como ha aumentado su número de alumnos (160.000 alumnos la UNED, y 10.000 alumnos la UOC , pero los estudios que ofrecen son básicamente los tradicionales cuyos contenidos no cambian radicalmente de un año para otro, así como ocurre en aquellos estudios más recientes. Josep Miquel Piqué, director de la Extensió Universitària La Salle , de la Universitat Ramón Llull, justifica la no incorporación on-line de los cursos técnicos debido al rápido cambio que deberían de sufrir los contenidos y a la falta de tiempo para la amortización de la producción multimedia para estos contenidos, ya que al resultar cara su producción, el tiempo que los materiales se vuelven obsoletos es casi instantáneo. De todas formas, si se piensa en una estructura multimedia amena donde sea fácil depositar y actualizar aquellos temas que cambian más rápidamente, y trabajar más pedagógicamente los de carácter más duradero, es decir, los conceptos clave y básicos, la educación a distancia se considera un soporte ideal para la educación continua, sin la necesidad de tener que desplazarse, lo que comporta un ahorro de tiempo y dinero. Algunas universidades que ya han empezado a diseñar sus propios campus virtuales, como es el caso de la Escuela Virtual de Negocios Deusto - Les Heures (http://www.evdn.com), que ofertan curso y masters avalados por la universidad de la que proceden, en este caso la Universitat de Barcelona y algunos, incluso, compartidos por varias universidades. Otro ejemplo es el campus virtual de la UPC que ya ha empezado a desarrollar algunos cursos on-line.
  5. En los últimos meses han surgido varios portales en Internet especializados en educación desde la infancia hasta la formación continua (de profesionales y profesores). La característica común en todos ellos es que solamente facilitan recursos y enlaces sobre educación, pero no hay ninguna interacción para técnicas de aprendizaje, ni ninguna voluntad de investigación en materia de pedagogía y necesidades reales de formación. Algunos ejemplos los podemos encontrar en:




  • Conclusión

    En medio de este panorama educativo (falta de profesionales, dificultad de las universidades para adaptar su oferta a demanda del mercado, creación de universidades corporativas, aumento de la oferta de cursos en las universidades a distancia, etc.) los grandes olvidados siguen siendo los que ponen las bases para el aprendizaje de las personas, es decir, la psicología de la percepción, el aprendizaje y la memoria; y las técnicas de comunicación, que con la llegada de las nuevas tecnologías cobran mucha más importancia, y se hacen mucho más indispensables para transmitir todo este conocimiento. Al mismo tiempo, para facilitar este aprendizaje, hasta el momento, sólo se ha hecho hincapié en la lectura lineal y se ha olvidado la lectura audiovisual e hipertextual. La transmisión de los conocimientos está basado hasta ahora en una estructura jerárquica y en un protocolo muy institucionalizado, pero ¿cómo se reestructura el cambio cuando el que puede enseñar no es sólo el que está en la parte de arriba de la pirámide, sino que cualquier persona se convierte en poseedor y transmisor de conocimiento, incluyendo tanto los alumnos como los trabajadores del más bajo nivel?