El País, Lunes 30 noviembre 1998 - Nº 941
Rojas Marcos cree que el pesimismo es una "mentira vital que bloquea"

MIGUEL Á. VILLENA, Madrid
Optimista por carácter, pero también por convicción, el psiquiatra Luis Rojas Marcos (Sevilla, 1943) ha publicado un ensayo para sostener que el pesimismo es una "mentira vital que bloquea y paraliza, un refugio de aquellos que optan por la pasividad". Con el sugestivo título de Antídotos de la nostalgia (Espasa) el presidente del sistema de hospitales públicos de Nueva York acaba de reunir en un volumen sus artículos periodísticos publicados en la revista dominical de EL PAÍS.

Rojas Marcos subraya que su optimismo no responde a la ingenuidad o la superficialidad, sino a los datos: "Vivimos casi el doble de tiempo que las personas de hace un siglo, nuestra calidad de vida ha mejorado de un modo notable, existe menos violencia contra las mujeres y los niños y, todavía más, algunos de nuestros graves problemas sociales derivan de avances. Por ejemplo, la adolescencia o la vejez no tenían hasta hace bien poco la duración de que disfrutan ahora". Este especialista en psicología, que ha publicado numerosos libros y artículos de divulgación tanto en España como en Estados Unidos, advierte una diferencia sustancial con épocas pasadas. "Las aberraciones las vemos ahora más a menudo por el efecto de altavoz y de microscopio de los medios de comunicación pero no porque sucedan más a menudo".

Crítica de la nostalgia

Ahora bien, lejos está Rojas Marcos de arremeter contra el recuerdo o la evocación como valores humanos y como fuentes de creación artística. Sus críticas a la nostalgia apuntan en otra dirección. "Una cosa", comenta el ensayista, "es el recuerdo y otra distinta es la melancolía como una visión del mundo, como una actitud pasiva que no genera creatividad. Lo que yo critico es ese pesimismo melancólico que conduce a una idealización de la amargura. La vida resulta dura y está plagada de muertes, violencia o drogas, pero hay que saber descubrir los pequeños placeres y adoptar una actitud positiva".

Pero ¿el optimista o el pesimista nacen o se hacen? Luis Rojas Marcos se sitúa a mitad de camino entre la genética y el aprendizaje. "Es indiscutible", señala el psiquiatra, "que se trata de un aprendizaje racional, pero cada vez estoy más convencido de que sentimientos de alegría o de tristeza se asientan también sobre bases genéticas. A lo largo de muchos años de ejercicio de la psiquiatría he visto casos de personas que han sufrido terribles enfermedades y que, tras un periodo de adaptación, han recuperado su buen humor de siempre".

Ejercitar la racionalidad y contemplar siempre las cosas desde una perspectiva histórica parecen ser las recetas de este sevillano que vive desde hace 30 años en Nueva York, una ciudad que le fascina por su diversidad y por sus continuos estímulos. Una voluntad por comunicarse con sus pacientes le ha llevado a Luis Rojas Marcos a apasionarse por escribir libros de divulgación.